Una vez me follé a una que tenía trenzas en el pelo y las trenzas le llegaban hasta el culo. Yo la veía de espaldas, con ese culo enorme encima de mi aparato y con esas trenzas moviéndose por todos lados. Para volverse loco. Tuve que darle muy duro. Al final quedé muerto y pasé varios días con agujetas.
Dicen que el que prueba una morena no regresa ni en verbena. Y anda que no es verdad...
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