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RELATOS PORNO
ANA (Real)
por anaypareja (Barcelona - España)
13-12-2012
ANA.
Hola me llamo Ana. Actualmente tengo 40 años, cuando esto empezó tenía 35. Estoy casada con Ivan, juntos tenemos un hijo. Hace cinco años alquilamos una preciosa casa en Tenerife, con jardín, piscina… una maravilla de chalet. Coincidimos en Tenerife con una compañera de trabajo de mi marido, Rosa. Rosa hacia años había trabajado codo con codo con mi marido ahora estaban en la misma empresa pero diferente ciudad, ellos habían tenido una estupenda relación profesional, yo siempre creí que eran algo más que colegas, llegue a tener celos. Como os decía Rosa también estaba en la isla con su marido Albert. Los cuatro juntos habíamos salido alguna vez y la verdad es que lo pasábamos muy bien. Albert me parecía un hombre muy interesante y atractivo.
Al coincidir en las mismas fechas de vacaciones decidimos quedar con ellos e invitarles a cenar. Para Ivan y para mí era complicado salir porque mi hijo era pequeño. Decidimos que lo mejor era que vinieran a la casa que habíamos alquilado. Así fue, cenamos juntos y después de la cena salimos al jardín. Estábamos muy a gusto bebimos bastante y empezamos a tontear. La temperatura, verano, vacaciones, alcohol… todo ayudaba y se creó un ambiente muy agradable. Cenamos en el jardín al lado de la piscina, mi hijo estaba durmiendo hacía rato. Después de cenar y hacer una larga sobremesa decidimos darnos un baño de la piscina. En este momento mi hijo empezó a llorar, fui con él, no podía dormirse de nuevo y después de un buen rato de estar con él yo también me quedé dormida.
Perdí la noción del tiempo pero cuando Iván llegó me desperté y me cambie de cama fue entonces cuando me dijo que habían hecho un trío que había sido bestial, que se había follado a Rosa delante de su marido y que realmente quien había disfrutado había sido ella. Yo no quise más detalles, me enfade muchísimo reaccioné de una forma extraña. Me sentó fatal, me sentí traicionada, humillada que se yo, no sé si eran celos envidia de no ser yo la que estaba con dos hombres a la vez, no lo sé.
A la mañana siguiente le comente a mi marido que me planteaba una separación por lo que había pasado. Quedamos con estos amigos y yo les deje ver mi mal estar por lo ocurrido, dejamos de verlos.
Pasó el tiempo y yo fui olvidando lo ocurrido o no. La relación con mi marido regresó a su cauce normal. Hablamos muchas veces de lo que pasó aquella noche, ahora sí que le pedía detalles de lo ocurrido. Me excitaba muchísimo cuando me lo explicaba, me describía como mientras él se follaba a Rosa a cuatro patas esta le devoraba la polla a su marido. Pasó el tiempo y retomamos la relación con Rosa y con Jordi, con ellos nunca hablamos de lo ocurrido, como si no hubiese pasado nada. Pero yo no me quitaba de la cabeza la imagen de Rosa disfrutando como una loca.
Un día, Ivan mi marido, al llegar a casa me comento que Rosa se iba por trabajo unos meses a Londres. Yo le comente entonces que podríamos salir a cenar algún día los tres Ivan, Albert y yo.
Así lo hicimos un viernes después del trabajo deje a mi hijo con mis padres y salimos a cenar los tres juntos, Albert pasó a recogernos y dejo su equipaje en casa. Pasamos una velada muy agradable hablamos de todo e incluso de lo que ocurrió aquella noche en Tenerife. Al regresar a casa nos pusimos cómodos Albert se instaló y decidimos tomarnos una copa más. Miramos un rato la televisión. Albert dijo que se iba ya a la cama. Nos quedamos mi marido y yo en el salón de casa. Yo estaba bastante excitada y empecé a besar y acariciar a mi marido. Con los besos cada vez nos calentamos más, notaba su boca muuuy apetitosa, rápidamente su erección hizo presencia. Le pedí que me follase allí mismo.
-No estamos solos Ana y si nos oye Albert. Vamos a la cama.
-No nos oirá, no haré ruido.
En realidad yo deseaba que nos oyese. Me puse de pie e invité a mi marido a hacer lo mismo, le baje los pantalones y los bóxer, sacó solo una pierna de ellos. Tal y como estaba le empuje y cayo sentado sobre el sofá. Yo me baje los vaqueros y con ellos el tanga, me desprendí de esas dos piezas. Coloque una rodilla a un lado de sus piernas la otra al otro lado y mientras le besaba en el cuello con una mano sujeté su miembro lo dirigí a la entrada de mi vagina, me deje caer lentamente sintiendo como se abría camino, sintiendo un calor abrasador dentro de mí.
De repente Ivan se quedó paralizado, él podía ver la puerta de entrada al salón y allí estaba Albert.
-Que hacemos- le susurre al oído-
-Lo que tú quieras Ana – me dijo él.
Me puse en pie y al girarme vi a Albert en el quicio de la puerta paralizado como un mueble más. No sé que me controlaba y que me indujo a ello pero mi reacción fue la de sentarme sobre mi marido y dándole la espalda dejarme penetrar de nuevo ofreciendo a Albert el espectáculo de ver cómo la polla de mi marido entrada de nuevo en mi. Una vez en esa posición extendí los brazos y con las manos le indiqué a Albert que se acercara a nosotros. Cuando ya estaba lo suficientemente cerca me dio sus manos y yo tiré de ellas para que se arrodillase frente a mí. La imagen era la siguiente, mi marido sentado en el sofá penetrándome y besándome la espalda mientras yo delante tenia a Albert que tímidamente empezaba a besarme y tocarme los pechos por encima de la ropa. Ufff!!! Me quemaba todo el cuerpo.
Albert por delante besándome, tocándome. Mi marido sentado fallándome. Entre los dos me quitaron la camiseta, ya sólo tenía puesto el sujetador. Me puse de pie, le ofrecí la mano a mi marido que se levanto se deshizo de los pantalones, la otra mano se la di a Albert y tiré de ellos en dirección a nuestro dormitorio
-Vamos a la cama- les dije-
Ya en el dormitorio, los dos hombres que iba a tener para mí se desnudaron completamente. Mi marido tenía una erección importante Albert aún no estaba lo suficientemente relajado . Se acercaron a mí, Ivan por la espalda Albert por delante. Me besaba mientras mi marido desde atrás me tocaba los pechos y me decía cosas al oído.
-Cuantas veces has pensado en esto.
Muchas muchas eran las veces que había fantaseado con que dos bocas, dos lenguas, cuatro manos y dos pollas se dedicaban a darme placer. Lo que ocurrió en Tenerife solo sirvió para darme cuenta de que yo también quería ser follada por dos hombres.
Ivan suavemente me acerco a la cama, con mucha dulzura me sentó y me separó las piernas. Acerco su lengua a mi vagina, suavemente de arriba abajo de abajo arriba, deteniéndose en ese punto que tanto placer me da. Me deje caer de espaldas sobre la cama, quedé tumbada boca arriba pero con las piernas fuera de la cama. Albert contemplaba el espectáculo, Ivan le invitó.
-Albert disfruta de mi mujer, es deliciosa, hazlo como lo hice yo con la tuya.
Albert se acerco a la cama y me mordía y tocaba mis pechos. Con una mano tiré de él para que me besara y con la otra le agarre su miembro empezando a masturbarle. Yo me sentía loca, mi marido estaba dándome un placer increíble con su lengua y el hecho de tener a Albert multiplicaba ese placer. Mi respiración se aceleraba al igual que mis gemidos, Ivan que me conoce sabia que de seguir así hubiese sido mi primer orgasmo. Paro y poniéndose de pie dijo.
-Albert ahora lamela tu.
Albert obedeció y ahora era él quien estaba mordiéndome el clítoris y metiéndome uno de sus dedos. Ivan se arrodillo a la altura de mi cabeza y me acerco su polla a la boca, empecé muy suave solo con los labios, luego con la lengua. Mi marido no apartaba la vista de lo que estaba haciendo Ivan y yo al tiempo que le chupaba la polla a mi marido no podía dejar de mirar su cara.
-Para me dijo Ivan.
Se incorporó y se sentó en el centro de la cama apoyando la espalda en el cabecero de la cama. Separó las piernas y golpeo con la palma de la mano sobre la cama entre sus piernas. Indicándome que me sentara allí. Eso hice me senté entre las piernas de mi marido apoyando mi espalda sobre su pecho. En esa posición mi marido podía tocarme los pechos y mi vagina.
-Albert- dijo mi marido- ponte un preservativo y follatela para mí.
Albert se acerco, mi marido me separó las piernas dejándome abierta para ser follada. Poco a poco fue introduciéndose dentro de mí, su polla era más larga que la de mi marido. Mientras me follaba rítmicamente no muy deprisa. Mi marido con dos dedos sobre mi clítoris me masturbaba yo sentía el durísimo miembro de mi marido en mi espalda. Mi respiración fue aumentando, me quemaba todo el cuerpo, más calor respiración más rápida, me deje llevar y tuve un tremendo orgasmo, sin salir de mí cuando ya empezaban a desaparecer mis espasmos Albert aceleró el ritmo y fue él quien se corrió soltando un terrible grito. Nos dejamos caer sobre la cama yo me quede boca abajo. Albert se fue al baño a quitarse el preservativo y a limpiarse. Mi marido que seguía con su erección se levanto y se acerco a la cocina diciendo que preparaba algo de beber y picar para reponer fuerzas.
Albert regresó a la cama yo estaba boca abajo y suavemente empezó a darme besos en el culo y pequeños mordisquitos mientras que con las manos me tocaba los muslos, las acercaba poco a poco de nuevo a mi sexo. Para facilitarle el trabajo separé las piernas y me coloque una almohada debajo, de esa forma dejaba my culo un poco más elevado. Colocando una mano en cada uno de mis cachetes los separó y se abalanzo con su lengua sobre mi ano. Eso me producía una sensación muuuuuy agradable. Acercó el dedo incide a mi boca y me lo metió dentro. Al retirarlo me dijo que ahora me lo metería por el culo. Le indique que en la mesita teníamos lubricante, unto su dedo y me lo metió. En ese momento entraba mi marido con una bandeja con bocadillos y unos gintonics.
-Veo que no perdéis el tiempo, continuar solos que ahora regreso.
Salió de nuevo de la habitación. Albert ya estaba de nuevo empalmado me indico que me pusiera en pompa yo estaba ansiosa por ser follada otra vez. Coloco su polla en mi vagina y de un golpe me la metió hasta el fondo con tal ímpetu que caí sobre la cama. Él se retiró y yo me incorporé otra vez a cuatro patas, esta vez Albert puso su polla en mi ano. Rápidamente me retiré y le dije que no por ahí no. Alguna vez mi marido lo había intentado pero no me gustaba. Albert me pidió disculpas y me dijo que desde que me conocía que esa era su gran fantasía y que se masturbaba pensando que me daba por el culo. Yo le conté cual era mi mayor fantasía. Albert me dejo de piedra y me dijo que podíamos hacer un trato, si él hacia realidad mi fantasía yo hacía realidad la suya que era dejar follarme el culo. Mi marido regresó con más cosa para picar. Colocó la bandeja en el centro de la cama y los tres desnudos alrededor picábamos y bebíamos. Ivan nos recordó que él aún no se había corrido y que estábamos por delante.
Retire la bandeja deje mi copa y la de mi marido en la mesita y le pedí que se tumbara en la cama. Así lo hizo, empecé a chuparle la polla, a pasarle la lengua a metérmela dentro. Mientras Albert miraba el espectáculo y seguía tomándose su gintoic. Mi marido me dijo.
-Jo también quiero chuparte.
Me coloque sobre él haciendo un estupendo 69. Yo le chupaba, lamia y estimulaba su ano y él me hacía lo propio. Noté como albert se movía se colocaba de rodillas cerca de mi cabeza colocó una mano en mi frente y tirando de mi me separó de la polla de mi marido. Con su dedo índice me indicó que me callase. Fue entonces cuando él me susurro al oído.
-Lo hago para poder follarte el culo.
Se acerco a la polla de mi marido y se la metió en la boca, la chupaba, le pasaba la lengua, la abrazaba con los labios y se la introducía de nuevo en la boca. Yo seguía sintiendo los lametones y mordisquitos que me daba mi marido mientras me metía un dedo en el culo. Mi respiración se aceleró y otra vez me ardía el cuerpo, levante el cuerpo y solté mi segundo y brutal orgasmo no sé que me daba más placer lo que sentía o lo que estaba viendo. Albert seguía comiéndole la polla a mi marido. De repente extrañado no entendía como yo podía jadear y gritar con mi orgasmo y al mismo tiempo comerle la polla. Tenía una explicación, no era yo quien se la chupaba. Me preocupaba su reacción, al darse cuenta se retiró pero Albert siguió lamiéndole. Ivan se relajo y dejo hacer, le estaba gustando. Yo me apunte al festín. Esa era mi fantasía. Nunca la había contado a nadie, compartir la polla de mi marido con otro hombre eso me producía morbo. Ivan se incorporó para ver lo que estaba ocurriendo y vio como Albert y yo nos comíamos su polla nos besábamos y mezclábamos nuestras lenguas. Dejé que Albert continuase su mamada y me acerque a besar a mi marido que entre fuertes espasmos se dejó ir y se corrió en la boca de Albert, que momento!!!. Creo que ninguno de los tres creía que esa situación fuese posible, pero lo estaba siendo. Yo a pesar de haberme corrido ya dos veces seguía excitadísima.
Albert dio un trago al gintonic y se comió un montadito de los que había preparado Iván. Yo fui al baño a refrescarme. Al regresar Albert me dijo:
- Ahora me toca a mí.
Mi marido no entendió que quería decir, yo le explique:
-Mientras preparabas las bebida Albert y yo hemos hecho un trato. Consiste en que si el te comía la polla yo dejaría que me follase el culo.
Mi marido soltó una tremenda carcajada y los tres nos reímos.
-Si eso habéis acordado por mí adelante- dijo mi marido-. Eso si yo quiero colaborar.
Desde ese momento los dos hombres se dedicaron a estimularme y abrirme el culo, metiendo un dedo, lubricándolo lentamente, yo me dejaba hacer, estaba gozando con lo que me hacían. Mi marido saco del cajón de nuestra mesita un vibrador el we vibe. Se trata de un vibrador con forma de u que se introduce una parte el la vagina y la otra queda fuera abrazando el clítoris, funciona con un mando a distancia desde el que se controla la intensidad de las vibraciones. Lo lubricó y me lo metió en la vagina ajustando la vibración al mínimo.
-Ya está lista –dijo Iván-
Yo estaba muerta de miedo pero con una excitación que podía con ese miedo.
Ivan se sentó en la cama, en la mano tenía el mando del vibrador. Tiró unas almohadas al suelo y me dijo que me colocase de rodillas sobre ellas. Apoyé el pecho y el abdomen en las rodillas de mi marido y esté separando los cachetes de mi culo, le dijo a Albert.
-Un trato es un trato y hay que cumplirlo, adelante.
Noté como colocaba su pene en la entrada de mi ano. Con la ayuda de mi marido fue metiéndomelo poco a poco.
-Me duele, me duele.
Sentía dolor y mucho calor otra vez mucho calor.
-Para – le dijo mi marido a Albert- quédate quieto un poquito, para que se acostumbre.
Este obedeció y se quedó quieto, mientras mi marido aumentaba la vibración un punto más. Eso me gustaba, sentir las vibraciones y aquella polla en mi culo era brutal. Empuje mi culo hacia Albert pidiéndole más, que entrase más y más en mi culo. Y otra vez dolor. Mi marido aumento las vibraciones, así me distraía del dolor. Mi culo se fue habituando a aquella intrusión y ahora cuando Albert se retiraba y entraba otra vez ya no tenía dolor, solo calor muuuucho calor y placer muuucho placer. Suavemente Albert empezó a follarme el culo, mi marido aumentó más las vibraciones. Es imposible describir el placer que sentía, tener una polla en mi culo un vibrador en la vagina mi marido sujetándome y otro hombre envistiéndome. El calor era abrasador la respiración fue en aumento gemía gritaba y finalmente me corrí. Sentía como mi pubis y mi ano se contraían y en cada contracción generaban suficiente electricidad para recorrer todo mi cuerpo, fue largo e intenso, brutal. Albert se corrió dentro de mí y sentía sus espasmos en mi culo. Se retiró lentamente, yo no quería que lo hiciese me sentía tan bien con aquella polla en el culo. Hacía unos minutos me destrozaba el dolor pero ahora me encantaba la sensación. Albert salió de dentro de mí y yo me incorporé me saqué el vibrador, que aún se movía y bese a mi marido.
-Nunca he sido tan feliz.
No era consciente de que mi cuerpo me pudiese proporcionar tanto placer. Ivan seguía excitado. Ahora necesitaba darle yo placer. Le pedí que se tumbase en la banqueta que tenemos al pie de la cama, así lo hizo. Me coloque encima de él con un pie en el suelo y a cada lado de la banqueta. Agarré su polla flexioné las rodillas hasta sentir el contacto de su sexo con el mío, me deje caer. Al tener los pies en el suelo me permitía controlar muy bien la profundidad de la penetración y el ritmo de esta. Mirándole a los ojos empecé a subir y bajar de forma brusca, me dio sus manos y entrelazamos nuestros dedos, eso aún me facilitó los movimientos, en menos de 20 movimientos Iván estaba jadeando, hasta que con un tremendo bufido me lleno.
Alberto nos miraba, se acerco, me dio un beso en la mejilla y choco la mano con mi marido y salió de la habitación.
-Gracias por todo lo que he disfrutado- les dije-. Ante mi se abren un montón de posibilidades.
Esto tal y como lo he contado es lo que ocurrió hace unos meses, mi relación con mi marido ha mejorado creo que estamos otra vez enamorados. Y me gustaría animar a todas las mujeres que tienen una solida relación con su pareja que hablen de tener sexo con otras personas y que si tienen la oportunidad no la desaprovechen. Hay que intentar dejar de lado complejos y vergüenzas y disfrutar de algo tan maravillosos como es el sexo.
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COMENTARIOS
Hay 4 comentarios
No me creo nada Gracias por los comentarios. Lo que leeis es lo que ocurrio. ESpero que os guste como lo he redactado. morboso relato y supercaliente, tienes una zorrita muy caliente, todo el mosqueo que tenia era por no haber partisipado ella en el trio primero pero se lo ha cobrado con creces seguid asi y mandad mas relatos tan calientes Ana un relato super excitante, me alegro de que te haya gustado entrar en este mundillo y te deseo que lo disfrutes plenamente. Yo soy chico de bcn en los cuarenta, fuerte bien dotado y simpático, si os apetece conocerme estoy seguro que lo podríamos pasar muy bien los tres juntos, un beso y no dudéis en ponerme un mensaje para contactar, |
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