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RELATOS PORNO

el trenecito (Real)
por telaempina (Madrid - España)
10-01-2012
Fue por los años sesenta y tantos. Tuve que hacer un viaje para visitar a un familiar en la poblacion minera de Puertollano. El trayecto lo hice en tren, en un trenecito que había en aquellos años. Era de via estrecha y para haceros una idea iba desde Valdepeñas a Puertoollano y para recorrer una distancia de 80 kilómetros tardaba casi 4 horas...vamos que andando llegabas antes !. El tren tenía su encanto, las vias por donde se deslizaba, la maquina, los vagones pequeñitos y muy coquetos. Aquel dia en el vagon ibamos solo dos personas, un chico leyendo enfrente y yo.
De vez en cuando le echaba una mirada furtiva a mí acompañante. Tendría sobre veintitantos años, bien vestido y bastante guapo. El desconocido, dejó de leer y miro con detenimiento todo mi cuerpo y con celeridad se levantó de su asiento y se puso a mi lado. Entramos en un tunel y entre el traqueteo y la oscuridad se puso a besarme con descaro el muy jeta. Ante algo tan inesperado, decidí colaborar para ver como terminaba aquello.
Comencé a quitarme la ropa quedandome casi desnuda y eso mismo hizo el, justo cuando salíamos del tunel. Las manos de aquel hombre se movian con rapidez y agilidad a lo largo de todo mi cuerpo, comenzó acariciandome la espalda, sobándome el culo, despues las tetas, el vientre, sentí que me quitaba las bragas y me tumbaba en el asiento de terciopelo verde del vagón. Despues lo dejé hacer ya que me encantaba tener una aventura con un desconocido en el tren.
Ante lo rápido que se había presentado la cosa, no me había percatado de lo grande y gordo que tenía el miembro aquel tío que tan fogosamente me estaba metiendo mano. Yo ya estaba muy caliente y decidí aprovechar la ocasion que se me presentaba. Como qudaba mas de una hora para llegar a mi destino, decidí darle alegria a mí cuerpo serrano que ya me lo estaba pidiendo.
Mirandole con ojos lujuriosos, me bajé y empecé a magrearle la polla, despues me la llevé ansiosa a la boca pues me apetecía chuparsela, comerme ese pedazo de boniato tan grande y tan apetecible. Bien agarrada con ambas manos, comencé a chuparsela y a comerla de abajo arriba y vuelta a empezar. Con ansia agarraba su culo para acercarlo mas a mí y que ese manjar de polla no se saliera de mí boca.
Despues le tocó a el, cambiamos las posturas y conforme notaba la cercanía de su boca, me abrí bien de piernas, mientras hundía su cabeza entre mis muslos noté el calor de su boca en mi sexo y a poco me arrancada gemidos de placer. Sentía un calor que me abrasaba, su boca lamía con gusto todo mi coño y su lengua juguetona daba toques de placer a mí clítoris arrancandome enormes gemidos de gozo y yo se lo premié corriendome en so boca para que el sintiera y degustara mís ricos jugos. Ante ésto, su excitacion llegó al máximo y, con rápido vayven, introdujo su grande y duro pene en mi chocho que estaba chorreando y ardiendo de calentura.
Durante varios minutos, que fueron maravillosos, nuestros sexos se frotaban, entraban con furia, me fundía en mil gemidos con los suyos que babeaba de placer. Enloquecidos, nuestra excitación llegó al máximo y nos corrímos salvajemente. Despues unidos fuertemente nuestros sexos, nos dormimos una breve siestecilla.
Al poco llegó el trenecito a su destino. Nos despedimos sin mediar una sola palabra y yo me encaminé a la casa del familiar que iba a visitar.
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